El Veredicto…’IT’

Por: Cesar Cortez

Luego de varios pero varios meses de espera, tenemos por fin con nosotros, la nueva versión de IT, esta vez en formato cinematográfico ya que la versión original fue hecha para la televisión y, si bien, no es la película de terror que se anunciaba en la previa, la que algunos tildaban como “lo mejor en horror del 2017”, temo que fue un título enorme para lo que he visto. Su meta no era convertirse en dicha frase, sino mostrar un filme donde la valentía y la amistad se unen para derrotar aquello a lo que más tememos.

Desde un inicio, se nota que el director argentino Andy Muschietti no pierde el tiempo y va director al asunto que es el encuentro del pobre Georgie con Pennywise derivando en su desaparición, el móvil o, mejor dicho, el hilo por donde se mueve la historia, ya que su hermano mayor, Bill no descansara hasta encontrarlo o saber cuál es su paradero. Por tal, reúne a su grupo de amigos, apodados “Los Perdedores” para lograrlo, pero ellos en el fondo, no quieren hacerlo ya que desean vivir una vida normal y aprovecharla al máximo. El motivo por el cual insisten en continuar, es que son unidos, como “hermanos” y no se abandonan en ningún momento, solo que hay un gran problema: el miedo que los acecha tiene rostro, y es que aquel temor que cada uno posee. Su nombre: Pennywise.

La primera mitad del filme es la mejor de la película, en la que vamos viendo, y familiarizándonos, con cada uno de los personajes que son, obviamente, los del grupo de los “Perdedores”, en el que vemos su día a día y como cada uno tiene que lidiar su niñez o juventud. Muschietti, y se nota, es un fan confeso de Stephen King al haber retratado a este grupo de niños como fue aquel otro grupo que vimos en ‘Cuenta Conmigo’ (Stand By Me) o, si vamos por otro camino, nos encontramos con un guiño a Los Goonies, donde vemos ese salto abrupto de inocencia a madurez al emprender una misión en busca de lo desconocido, sin saber que era con lo que se iban a encontrar. Como bien dicen, solo ir en busca de la aventura.

Otro aspecto que es de resaltar es la línea del tiempo, ubicándola a finales de la década de los 80s, y no en los 50s como bien lo dicta la novela. Esto fue un gran acierto porque es la época del director donde pudo jugar con sus recuerdos (y los míos de paso) al estar más familiarizado con esos años. Como no recordar cuando íbamos a las salas de videojuegos y pasar horas frente a las máquinas de juegos o salir a montar bicicleta con los amigos o, simplemente, escuchar música de ese entonces donde la vida era más sencilla. Nostalgia pura. Vale agregar que en plena moda de Stranger Things, es un gran punto que se hizo la producción.

El problema que encontraran muchos al ver la película serán los momentos donde Pennywise (Bill Skarsgard) hace su aparición. Para todos aquellos que vieron el filme original o leído la novela, el personaje es un emulo de Freddy Krueger. Si bien, este “jugaba” con sus víctimas en sus sueños, Pennywise lo hace en la vida real, atormentándolos o haciéndoles pasar el peor de los momentos. Sin embargo, para alguien que ha visto los innumerables trucos que provocaba Freddy Krueger en todas sus cintas, ver lo que ofrece Pennywise, algunas muy obvias, no resulto ninguna sorpresa, y es ahí donde se ve la mano del director. Muchas saldrán un poco decepcionados de la participación del payaso, pero en el fondo esto tiene su explicación porque el no es el protagonista. El no es Freddy Krueger, no es Jason Voorhees, no es Chucky, el es un complemento de la cinta. Los protagonistas son los niños , los “Perdedores”, como bien se explica en el libro. Claro esta que pudieron hacer más con el pero se prefirio de esta manera. Con lo dicho debo decir que me quedo con el Pennywise encarnado por Tim Curry en la versión original. No hay más vuelta que darle. Habrá que esperar que vía es la que se tomara con el en la segunda parte.

Resalto mucho la idea de no haber colocado un “nombre” importante de Hollywood en la película, donde los mayores cumplen un rol secundario, o muy secundario, dejándole a los niños todo el protagonismo. Mucha atención a lo que ofrecen los pequeños Jaeden Lieberher (Bill), Jack Dylan Grazer (Eddie) y Finn Wolfhard (Richie), tal vez este último, el rostro más conocido del grupo por interpretar en Stranger Things (¿Coincidencia?) a “Mike Wheeler”.

IT al final de cuentas, resulto ser más un viaje al pasado y lleno de nostalgia, demostrando que la década de los 80s sigue muy vigente en nuestros días. Con lo mencionado no estoy diciendo que no haya momentos de terror, porque los hay, pero ese no es su fuerte, sino ver a este grupo de niños enfrentándose a lo desconocido y venciendo sus miedos. A esperar (con ansias) el segundo capitulo.

Calificación: 3.7 de 5

Advertisements

El Veredicto…’La Torre Oscura’

Por: Cesar Cortez

Luego de un largo periodo de problemas de producción, por fin tenemos entre nosotros La Torre Oscura, una nueva adaptación basada en una novela de Stephen King, descrita por el propio autor, como “la más personal y sobresaliente de todas sus obras”. Sin embargo, esta afirmación no se ha visto reflejada en la cinta ya que se trata de comprimir los ocho tomos que posee la historia en tan solo un poco más de 90 minutos, construyendo una película muy (pero muy) frágil y con temas que quedaron en el aire.

La trama presenta a un niño llamado Jake quien empieza a tener sueños muy extraños acerca de una torre que contiene un gran poder, además de un par de personajes, caracterizados como un pistolero de nombre Roland Deschain y un Hombre de Negro, dando la apariencia que es el diablo o algo por el estilo, que lucha el primero en defender la humanidad y el otro en destruirla. Sin embargo, este sueño se vuelve realidad cuando Jake cruza una puerta al pasado donde se encontrará con dicho pistolero y emprenderán un viaje para detener al Hombre de Negro, quien desea el poder del universo y la única clave para detenerlo es, precisamente, dicho niño.

Tengo que ser honesto al decir que no he leído ni la primera hoja de la novela, pero sabía de la magnitud que podía tener esta película cuyo saldo final es que estamos ante una obra, si bien entretenida, vacía en su narrativa. El director danés  Nikolaj Arcel, mejor conocido en el ambiente por escribir guiones, tuvo la gran oportunidad de hacer una muy buena adaptación de esta obra cumbre de Stephen King, además de ser su primera producción no europea, pero lo que mostro fue una historia sencilla sin muchas aspiraciones y cumplir con los estándares del mundo cinematográfico actual: centrarse solo en la acción y no en el argumento, y este título, en realidad, merecía un mejor trato con el segundo tópico.

Según lo que percibí, la cinta ha sido dirigida más para aquellos que han leído el libro, pero aun así hay cosas que han quedado flotando en el aire y no se han tomado la molestia de aclarar ciertos puntos, tal vez pensando que pueden iniciar una especie de franquicia, algo que veo muy lejano empezando por la pobre taquilla que ha conseguido. En primer término, la historia nos presenta a Jake (Tom Taylor), un niño de doce años y de lejos el mejor personaje trabajado, que posee un poder inexplicable y que se convierte en un arma deseada por sus enemigos, ya que podría ser la clave de todo el universo. Dicho concepto no se desarrolla como debería porque no se explica cómo es que tiene esa habilidad y porque lo hace especial. ¿Por qué el y no otro? Falto culminar la idea.

Por otro lado tenemos al pistolero, Roland Deschain (Idris Elba), quien pertenece a un linaje de grandes pistoleros, pero tampoco se sabe mucho de su pasado y cuya misión es perseguir al Hombre de Negro hasta el final, algo que se explica solo a medias. Cabe mencionar que cuando se juntaron Jake y el pistolero, me recordó mucho a Terminator 2, en el caso que Jake le enseña ciertas cosas al pistolero, y este se convierte en una especie de guardián del niño, al mismo tiempo que empieza una noble amistad. Si John Connor tuvo a su Terminator, Jake tiene a su “Pistolero”. Por ultimo tenemos al villano, el Hombre de Negro (Matthew McConaughey), una especie de “Blackheart” de ‘Ghost Rider’ que solo con mirarlo o con un toque de su parte puedes estar muerto. Si bien, su misión es apoderarse de la Torre Oscura y destruir el balance del mundo como lo conocemos, creo que se pudo desarrollar más su historia, especialmente su pasado, pero también se quedó flotando en el aire.

La Torre Oscura al final de cuentas se quedó como una mayoría de productos dentro del grupo de “Pudo ser….pero no lo consiguió”, ya que tuvo mucho material en sus manos, pero prefirió irse por la vía fácil y narrar algo sencillo sin darle mucha vuelta a las cosas. Imagino que a Stephen King no le debe haber hecho gracia que su “obra cumbre”, como él la ha llamado, se haya quedado en un punto casi olvidable. Como dicen por ahí “mucho ruido y pocas nueces”.

Calificación: 2.6 de 5